El vocablo "pilar" es un término bastante localista de Zafra. Pilar es la piedra o columna que sobre la fuente solía colocarse para su señalamiento y adorno. De aquí se trasladó el significado a la misma fuente. Son especialmente destacados dentro del mobiliario urbano de las poblaciones bajo extremeñas. Su ubicación comporta un motivo de atracción para el emplazamiento de poblaciones.
Ya en el siglo XVI Enrique Cock se refiere a él con el nombre de "el mulero". Parece ser que fue construido después del Pilar del Duque en el siglo XV.
Situado en la encrucijada de las calles Ancha y San Francisco, Cabezo Alto y Bajo.
Dotado de gran espacio en su entorno para poder concentrar personas y ganado, presenta grandes dimensiones: dieciocho metros de largo por tres metros de ancho, con una altura de un metro. Altura que nos hace pensar que fue utilizado como abrevadero de animales grandes (equinos).
Se supone que los animales de menor alza (ovinos sobre todo) bebían en pilares más alejados del núcleo urbano.
Hay que destacar su bello estilo gótico que sorprende por la abundancia de adornos en su morrón central. Construido en piedra, consta de dos vasos: uno pequeño para llenar recipientes y saciar la sed de las personas y otro vaso, a continuación, de mayores dimensiones para abrevar los animales.
El monolito está a más altura que las tazas, y además, acaba en un capitel gótico con adornos vegetales. En su lado frontal tiene un arco conopial tapizado con una placa con el nombre del pilar y un jarrón de azucenas que es el escudo de la ciudad.
El monolito presenta tres caños que van a parar a la primera taza que es cuadrangular y tiene un cerramiento metálico. Esta taza vierte el agua en la segunda taza de dos caños que mide quince metros de largo por dos metros de ancho. El pilar original tenía diez metros más de largo, pero fue cortado para construir la plaza.
Cuenta con un añadido de piedra que hace verter el agua a una alcantarilla en caso de que rebose. Además tiene un aliviadero que está cerrado, desde donde partían algunas pajas.
Recibe el agua de un manantial situado un poco más arriba, en los huertos del desaparecido Convento de San Francisco, y surtía a la enfermería de la misma Orden, al comienzo de la Calle Ancha, así como a los Conventos de la Cruz, Regina, el Pilar Redondo y varias casas particulares.
En épocas de gran sequía disminuía su aporte acuífero hasta secarse muy raramente. El agua es alabada y los vecinos siguen aprovisionándose de ella hoy día.
Muy interesante. ¡Felicidades por el Blog!.
ResponderEliminarTe animo a seguir investigando y escribiendo sobre la historia de nuestra ciudad.